viernes, 11 de febrero de 2011

Trova

La trova es un canto típico que abunda en muchas regiones del mundo. Cada comarca expresa sentires populares de su región, y en general este tipo de cantar se apoya en todas partes en una música a veces sencilla, a veces muy artistica contrapunteando, la cual lo importante son la letra, su contenido y la musica.

Origen

La trova nació de los cantos que difundieron los caballeros medievales a través de los juglares. Los ibéricos recibieron de los franceses el canto de los juglares hasta 1400, cuando la burguesía toma la iniciativa cultural, y ya no compone música sino que agrega diferentes textos a las mismas melodías.Son Suaves Melodia Medievales.

Colombia y Cuba

La Trova es una de las facetas más interesantes de la cultura musical cubana, de la cual Silvio Rodríguez es el máximo exponente. En su contexto creativo surgieron unos y se desarrollaron otros de los géneros de la cancionística popular más desarrollada. Principalmente la guitarra y también otros cordófonos son el ámbito instrumental en que la voz, el canto y la poesía, encuentran sustento y entornos tímbricos y armónicos. La Trova entronca con la tradición repentísta del Trovo, poesía musical improvisada que, originada en la Edad Media, se mantiene viva en la Cuba rural.
En Colombia, este arte de improvisar recibe diferentes nombres según la región: en Antioquia y Viejo Caldas conservan el nombre de trova, en los Llanos Orientales contrapunteo, en los Santanderes torbellinos, en Boyacá guabinas, en la Costa Atlántica piquerías y en el Huila y Tolima rajaleñas.
En alguna ocasión, durante una semana, investigadores, musicólogos, músicos y amantes del género, cubanos y extranjeros, se dieron cita en la Universidad de La Habana para, al decir de Silvio Rodríguez, principal organizador del evento, de ser posible, “averiguar el sortilegio que conduce el hilo de la canción trovadoresca a través de tres siglos”.
El vocablo "trova" o "trovador" también se utiliza en otros países como México, o Chile, pero se refiere a estilos de música que nada tienen qué ver con las características de la trova colombiana. En otros lugares, la trova es música de protesta, incluso en género rock.
En México la Trova sufrió un fuerte impulso derivado de la influencia de la trova cubana como respuesta al régimen político surgiendo en un primer momento como canción de protesta, unos de los exponentes principales es Oscar Chávez considerado la voz de México y el verdadero principe de la canción.
Con el paso de los años se derivó en una serie de corrientes que abordan temáticas variadas desde lo cotidiano, pasando por el amor, el odio, la muerte, etc.



Trova yucateca

Con el nombre de trova yucateca se denomina a ciertos aires musicales mestizos típicos de Yucatán, México, cuyo origen se remonta a finales del siglo XIX y principios del XX. Los géneros propios de la trova yucateca son básicamente tres: el bambuco, de origen colombiano; el bolero, de ascendencia cubana, y la clave, que es una reelaboración del pasillo colombiano. Los compositores de este género incluyen en ocasiones valses, pasillos propiamente dichos, habaneras e incluso jaranas (un género musical nativo también de Yucatán, pero relacionado con los pueblos mayas de la región). Los principales exponentes de la trova yucateca fueron Ricardo Palmerín, Guty Cárdenas y otros muchos, que difundieron la música de la península yucateca en los núcleos urbanos del México desde principios del siglo XX.
Existe en Mérida la de Yucatán un interesante Museo de la canción yucateca.

La canción de autor, o trova, en el Perú

En el caso particular del Perú, es indudable que, al igual que en todas partes, ha tenido trovadores de toda clase según su devenir histórico. En la época prehispánica cuenta Garcilaso que, en el imperio incaico, esta función la ejercían ciertos poetas ambulantes denominados en quechua como "arawix". Es obvio que deben haber habido infinidad de formas y variantes de cantantes e intérpretes de la historia y acontecimientos andinos. Ya en la época hispánica surgen varios movimientos de expresión popular como el llamado Taki Onqoy; éste era una danza acompañada de letras de carácter reivindicativo y venía a ser subversiva para la colonia (puesto que quienes participaban en ella eran trovadores-bailarines que iban de pueblo en pueblo recordando lo grande que había sido el imperio incaico y de cómo tenía que hacerse para regresar a él, expulsando a los españoles; se trataba, entonces, de una “música protesta”, razón por lo cual fue combatida y suprimida). También existieron otros tipos de músicos trashumantes quienes, cargando sus arpas, violines, vihuelas y guitarras, compusieron una serie de melodías, historias y poemas que, hasta la fecha, se recuerdan sin que se sepa el nombre de sus autores. Hoy se puede ver a esos trovadores pero principalmente en las zonas más humildes y apartadas de las grandes urbes: en las caletas de pescadores, en los pueblitos del interior y en los villorrios. También es posible encontrarlos en alguna feria popular, en eventos familiares o en los bares y cantinas amenizando alguna reunión. Pero, como es de esperarse, sus apariencias no encajan con lo que industria de la música exige, motivo por el cual no se les reconoce oficialmente como “artistas” sino solo como “músicos populares”. Sin embargo, a pesar de ello, irónicamente sus creaciones constantemente están alimentando al "star system", el cual se encuentra conformado por los intérpretes que sí se incorporan a las estructuras reguladas del sistema. Por eso es que se dice que la verdadera inspiración siempre “viene del pueblo y va hacia él” (José Carlos Mariategui, politico peruano). Pero eso sí: la industria del disco no acepta canciones con letras comprometidas que tengan algún tinte político o reflexivo. Rara vez logra darse algo así y eso solo cuando un determinado fenómeno es ya imposible de ocultar (como el caso de la canción “Flor de retama” del trovador Ricardo Dolorier, es un huayno que hace referencia a los sucesos represivos de las Fuerzas Armadas Peruanas, en ese entonces en el gobierno, contra una protesta estudiantil en el año 1969). Quiere decir que los trovadores-músicos-poetas del pueblo siempre existen, pero viviendo al margen de los medios de comunicación, transmitiendo sus mensajes para unos cuantos privilegiados que los saben valorar y escuchar.
Por otro lado, se hicieron también esfuerzos personales pero con modelos más liberados del discurso político, como lo hecho por Chabuca Granda, cuya influencia sirvió para formar a los más identificables y renombrados cantautores peruanos hechos bajo dichos parámetros (que exigía el uso de ritmos propios del país): Andrés Soto, de la Colina y Daniel “Kiri” Escobar. Ambos trovadores tienen en común el empleo de ritmos peruanos para expresar, no solo sus sentimientos, sino también situaciones sociales agudas de su propia sociedad (la marginalidad, la pobreza, el racismo, la injusticia, etc.).
En el Perú la trova se inicia con Chabuca Granda y se caracteriza por melodías simples y hermosas letras.
Actualmente los trovadores más conocidos son Daniel F, Kiri Escobar, Andrés Soto, Javier Lazo, José Villalobos, Piero Montaldo, Enrique Mesías, Caroline Cruz, Omar Camino, Jorge Millones, Daniel Ochoa, Pedro Novoa, Laura Casquero, Gino Córdoba, Lalo Salazar y Carolina Viale; destacándose también, aunque solo como interprete, Miryam Quiñones, entre otros. También NoRecomendable (Edson lara), Socrates Arevalo, Manuel Sotelo, Luis Pereda, todos ellos miembros de Colectivo Urbano..
Además de los exponentes de la trova en el Perú que se señalan anteriormente y que se encuentran en la capital Lima, en la ciudad de Cusco existen varios artistas que cultivan esa corriente, tales como Yuri Boluarte y Camilo Félix como cantautores y Darwin Carpio como intérprete e instrumentista, también figura entre ellos Ricardo Castro y Franco Cáceres. Estos artistas se encuentran agrupados, generalmente, en un local cultural que se llama La Oveja Negra. Jorge Millones, desde que radica en la ciudad de Cusco, ha pasado a formar parte de ese grupo de exponentes de la trova en Cusco y Perú.

 

En Antioquia

En Antioquia la trova es especialmente significativa como expresión cultural, dado el carácter fuerte y notorio del hombre paisa (este arte es esencialmente masculino). En la trova paisa, se cantan versos acompañados de cierto sentido jocoso, y totalmente competitivo. Los cantan dos personas generalmente, llamados "Trovadores", quienes deben enlazarse uno a otro en el tema al mismo tiempo que rimar. La trova paisa es muy popular, y llega hasta niveles muy competitivos, dado que el repentismo, más el humor, más la rima que la debe acompañar, la hacen bastante difícil.
Los pioneros de la trova antioqueña son Salvo Ruiz y Ñito Restrepo, del municipio de Concordia, en donde a Salvo Ruiz la municipalidad le tiene erigido un monumento.

 



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