sábado, 15 de octubre de 2011

Jeep, Willys

 "FIEL COMO UN PERRO, DURO COMO UNA MULA Y AGIL COMO UN GATO"

"Origen de Estados Unidos pero desde hace mucho tiempo hacen parte de nuestra cultura"

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Luego de conocer los éxitos, las hazañas y las proezas realizadas por los Jeep en la Segunda Guerra Mundial el mundo entero se interesó por adquirir estos novedosos vehículos, Colombia no escapó a este interés dada su necesidad de un vehículo apto para las incipientes vías de esa época en el país, el desarrollo de algunas regiones pero sobre todo el difícil acceso a ellas por su agreste topografía. Podría recordarse entonces que a Colombia llegaron los primeros Jeep Willys a partir del año de 1950, las primeras (100 unidades) entraron dentro del plan “Alianza para las Américas” y eran vehículos de modelos militares fabricados entre 1944 y 1949, que fueron reconstruidos y vendidos para los diferentes países de Latinoamérica incluyendo a Colombia. Por otro lado y se podría decir que para la misma época la firma colombiana “Leonidas Lara e Hijos” abrió la primera importación directa de estos modelos, que fueron conocidos como “Los Agrijeeps” o sea el CJ2A llamados en nuestro país tapa bajita, cuyo propósito era en esa época comercializarlos con fines agrícolas; vinieron así pues, algunas versiones con equipo adicional especializado para estos fines, como el Winch (Malacate delantero), polea trasera para mover plantas eléctricas, trapiches, bombas de agua, peladoras de café etc. Y algunos con arados y rastrillos para reemplazar los bueyes utilizados para estas últimas prácticas en las zonas agrícolas. Llegaron igualmente por este conducto vía a Buenaventura 500 unidades de los CJ2A y CJ3A tapa bajita y posteriormente en el año 1953 comenzaron a llegar los CJ3B o tapa alta y el CJ5 llamado en nuestro medio “oreja de perro”.

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Otro grupo de vehículos llegaron a Colombia en la década de los 60 importados por la Caja de Crédito Agrario y Minero, y la Federación Nacional de Cafeteros para su venta a campesinos y agricultores, constituyéndose en una vital herramienta de trabajo y desarrollo para la zona cafetera y el campo en general de toda la geografía colombiana. Así mismo por otra parte el gobierno nacional a través del entonces Ministerio de Guerra adquirió cerca de 300 unidades de Jeep entre los años 50 y el 68, que fueron utilizados por los diferentes batallones para el transporte de sus tropas, en logística y patrullaje, así mismo la fuerza aérea colombiana también adquirió para sus funciones vehículos de este tipo en la época del gobierno de Gustavo Rojas Pinilla. Llamados comúnmente y por la razón anterior “Los Minguerra”.

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EL JEEP WILLYS EN EL EJE CAFETERO COLOMBIANO

 Desde su ingreso al país en los años 50 de los Jeeps éstos se fueron convirtiendo en la herramienta indispensable de los agricultores y fueron especialmente utilizados los CJ2 de modelos 46 al 52 (tapa bajita). Y de 1953 al 1959 los CJ3 o tapa alta y posterior a estos años los CJ5 y CJ6 en sus versiones corto y largo llamados oreja de perro, y de allí diríamos que el desarrollo del campo en cuanto a transporte se refiere cambió, pues hasta esa fecha eran utilizados solo vehículos de transmisión sencilla, especialmente automóviles americanos de pasajeros de las marcas Ford, Chevrolet, Dodge, Plymouth, Chrysler, Buick, Oldsmovile, entre otros, que solo podían ser utilizados en vías muy apropiadas, y no para utilizarlos en las trochas de la época como reemplazo al único medio de transporte rural de esa época, como eran las bestias (caballos, burros y mulas)pero especialmente las mulas, que podían penetrar por cualquier camino y a cualquier lugar, siendo el Jeep Willys la única herramienta posible de la época capaz de desarrollar alternativas diferentes de transporte de carga y pasajeros. Fue así como se realizaron las primeras demostraciones de la versatilidad de éstos vehículos, se recuerda la majestuosa presentación realizada a la llegada de éstos vehículos en las diferentes plazas principales de los Municipios donde expertos conductores subían y bajaban las escaleras de los atrios de las iglesias, sorteaban obstáculos, halaban troncos y movían diferentes tipos de cargas con gran facilidad cosa que impacto, y se convirtió así muy rápidamente desde esa época hasta hoy, en el motor de desarrollo de la zona rural, utilizándose como vehículos para uso privado denominados “particulares” y los de servicio público que generaron la creación de las primeras Cooperativas y Empresas de Transporte Rural de la Región, donde no ha sido reemplazado a la fecha por ningún otro tipo de vehículo ni de marca, pues como caso curioso en el país para esta actividad se fueron consolidando con el paso de los años por Regiones algunas marcas para enumerar algunas, en los pueblos de Antioquia los camperos Japoneses de marca Toyota, en Boyacá el Nissan Patrol, en el Tolima y los Llanos los Rusos Carpati y Uaz; pues hoy por hoy existen aún en todo el Eje Cafetero estas empresas de transporte que utilizando los Willys han generado toda una cultura en torno a este vehículo que tiene una capacidad de pasajeros sin igual en su genero, pues pueden transportar sin problema alguno hasta 16 pasajeros, 3 en sus sillas delanteras, 4 en su cajón y de 8 a 10 de pie, como también se ha generado una sin igual medida para productos agrícolas como es el “Yipao” que es el equivalente a la capacidad de carga del cajón del Willys.

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YIPAO COMO UNIDAD DE MEDIDA

Y se habla de un Yipao: De plátano 40 – 45 racimos;
De banano 35 – 40 racimos;
De naranja, mandarina 20 – 25 bultos aproximadamente
De yuca 10 – 12 bultos
De carbón 25 – 30 bultos
 
 

 
Así mismo puede transportarse 
un trasteo completo de una casa campesina en un solo viaje (armario, radiola, cama, máquina de coser, cuadros, juego de sala y comedor, animales domésticos, etc.).

Estos vehículos fueron con el tiempo convertidos con accesorios y elementos de decoración propios de la Región, infaltables en todo jeep de finca y aquí podríamos enumerar el caballo encima de la tapa del motor, la cortina tejida en lana pegada en la parte superior interior del parabrisas, la bola de la palanca de cambios con la imagen de la virgen del carmen (patrona de los conductores) o en muchos con insectos autóctonos como los cucarrones o escarabajos, los estribos laterales, los protectores de los stop, la parrilla posterior para aumentar la capacidad de carga o de pasajeros y los infaltables guarda polvos traseros con todo tipo de mensajes (La llevo pero sola, me 109cito, la envidia el arma del incapaz, si sufre mucho porque no llora, dichoso Adán que no tuvo suegra, ya vuelvo etc.).


Todo lo anterior es hoy por hoy es parte del folclor regional, hace parte sin duda alguna de uno de nuestros mayores patrimonios culturales, y es parte integral de todas las campañas de promoción turística convirtiéndose en un verdadero distintivo de nuestra Región, pues actualmente se realizan en los diferentes municipios cafeteros desfiles alusivos del Yipao siendo características las modalidades de transporte agrícola, comparsas de pasajeros, trasteos y por último ha hecho furor, el famoso concurso del pique que consiste en adelantar la mayor distancia solo en las llantas traseras para lo que se requiere gran destreza en la conducción, habilidad en su manera de cargar su vehículo, pero sobre todo la fortaleza indestructible, la genialidad y el poderío de un gran “Jeep Willys”. Pues no es raro oir decir que todavía no es posible decir cuanto dura un Willys.

Información sacada de: http://www.willyscolombia.com/

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